viernes, 28 de junio de 2024

Golpe fallido en Bolivia

Bolivia vivió el miércoles momentos de profunda tensión. Las imágenes del vehículo blindado que impactó en la puerta del Palacio Quemado, sede del Gobierno en La Paz, y de la irrupción por la fuerza de un grupo de militares colocaron al país al borde del escenario más aciago. Pero la asonada quedó sofocada tras la detención de su líder, Juan José Zúñiga, el jefe del Ejército destituido tan solo un día antes. El presidente del país andino, el izquierdista Luis Arce, llamó a la población a movilizarse en defensa de la democracia y nombró un nuevo mando de las Fuerzas Armadas, que emplazó a los uniformados amotinados a replegarse y volver a los cuarteles.
El episodio, de extrema gravedad en un país con un largo historial de intentonas golpistas e insurrecciones, muestra la precariedad de los equilibrios políticos bolivianos, donde aún resuenan los ecos del derrocamiento del expresidente Evo Morales en 2019. Arce, al frente de un Ejecutivo debilitado, quien aspira a la reelección. En sus proclamas se refirió a la exmandataria Jeanine Áñez, que tomó el poder sin pasar por las urnas tras Morales y que hoy se encuentra detenida por la represión policial que dejó decenas de muertos durante la convulsa sucesión. “Vamos a liberar a todos los presos políticos”, remachó Zúñiga.

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